POR GRACIA DE DIOS Y VOLUNTAD DE LA SEDE APOSTÓLICA
IV OBISPO DE EL CARMEN
UNITAS ECCLESIASTICA
A todos los fieles de esta Iglesia particular de El Carmen y a toda la Comunidad Católica en Minecraft, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor.
“Que todos sean uno, como Tú, Padre, en mí y yo en Ti; que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17,21)
Queridos hermanos y hermanas, estas palabras de Nuestro Señor Jesucristo son el fundamento de la vida eclesial: la unidad. La Iglesia no es simplemente una institución humana, sino que es el Cuerpo de Cristo.
El apóstol San Pablo exhorta en la Carta a los Efesios con firmeza: “Esfuércense en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza a la que han sido llamados”
Buscar la desunión por un simple desacuerdo con el Santo Padre, que es Pedro mismo, es totalmente absurdo.
En nuestra comunidad enseñamos desde el mas pequeño seminarista, hasta el más antiguo cardenal, y ese tipo de actos cismáticos, es un ejemplo indigno de la Santa Iglesia que simulamos.
No tengan miedo de ir y gritar las grandezas de Dios, el poder de Cristo y la fuerza del Espíritu.
Tengan miedo de que su lengua sea tomada por el maligno, y gritar la desunión, el desacuerdo, el rencor y el odio.
La comunión con el Papa es el fundamento visible de la unidad. En el Evangelio de San Mateo, vemos como Cristo mismo quiso que la Iglesia tuviera un principio visible de unidad, lo cual estableció en la persona de Pedro y sus sucesores: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará"
La comunión con el Papa, Sucesor de Pedro, no es solo obediencia, sino amor y fidelidad a Cristo. El ministerio petrino garantiza que la Iglesia se mantenga unida en la misma fe y caridad, dispersa por todo el mundo, pero unida en un solo corazón.
El Papa es para nosotros el principio perpetuo y visible de la unidad según el Lumen Gentium, 23. En torno a él se congrega la Iglesia universal, y en comunión con él, cada diócesis, presidida por su obispo, se mantiene integrada en la única Iglesia de Cristo.
En un mundo marcado por la división, la polarización y la indiferencia, la Iglesia está llamada a ser un signo de reconciliación y fraternidad. No podemos permitir que nuestras diferencias ideológicas se conviertan en motivo de ruptura dentro de nuestra comunidad. La verdadera unidad no implica uniformidad, sino comunión, comunión en la diversidad de dones y carismas que el Espíritu suscita para el bien de todos.
Por lo tanto, yo, el más indigno siervo de Dios, los exhorto a todos ustedes, Pueblo de Dios en esta comunidad, a cultivar la oración por el Santo Padre, Benedicto VIII; a mantener la comunión con él y con la Iglesia, y a esforzarse por vivir la caridad fraterna que nos hace reconocer al otro como hermano y miembro del mismo Cuerpo de Cristo.
Que la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, nos acompañe con su intercesión y nos enseñe a vivir la unidad que brota del amor. Que el Espíritu Santo nos conceda perseverar con un solo corazón y una sola alma, para que el mundo crea en el Evangelio que anunciamos.
Con afecto pastoral, yo los bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Mons. Luis R. Galván.
IV Obispo de El Carmen
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