Consagración y dedicación del santuario diocesano de San Miguel Arcángel
Preside su excelencia monseñor César Yaziel Jiménez Morales
V obispo diocesano del Carmen
RITOS INICIALES
Los fieles se congregan delante de lo puerto de la iglesia que se va a dedicar. En ésta se habrán colocado antes, privadamente, las reliquias de los santos.
Precedidos por el crucifero, el Celebrante y los presbíteros concelebrantes, los diáconos y ministros, revestidos con sus respectivos vestiduras litúrgicas, se acercan a la puerta de la iglesia, donde está reunido el pueblo. Conviene que la iglesia esté cerrada y que el Celebrante, los concelebrantes, los diáconos y ministros lleguen a ella desde fuera.
El Celebrante deja el báculo, se quita la mitra y saluda al pueblo con estas palabras:
Celebrante: La gracia y la paz estén con todos ustedes, en la Santa Iglesia de Dios.
R/. Y con tu espiritu
el Celebrante recibe el báculo e invita al pueblo a entrar en la iglesia, con estas palabras:
Entren por las puertas del Señor con accion de gracias, por sus atrios con himnos.
CANTO
Himno a San Miguel Arcángel
-Coro-
Alabemos para siempre
Al glorioso San Miguel
-por que ese espejo de Dios,
Muy parecido a su ser (2)
I
Es maravilloso en todo,
Especialmente en poder
-Por que Dios ¡OMNIPOTENTE!
En poder premio su fe (2)
(Coro)
II
Bien merecido por cierto
Por ser un ministro fiel
-Que arrojó a los infiernos
Al más soberbio e infiel (2)
(Coro)
III
Valganos pues la clemencia
Y valganos el poder
-En la vida y en la muerte
De este hermoso rocicler (2)
(Coro)
IV
Bello pensil del Imperio
Y matizado clavel
-Estrella la más fulgente sol hermoso como ves (2)
(Coro)
V
¡Amen Jesús y María!
¡Amén glorioso San Miguel!
-¡Amén príncipe supremo!
¡Amén siervo humilde y fiel! ) (2)
El Celebrante, sin besar el altar, va a la sede; los presbíteros concelebrantes, los diáconos y ministros van a sus puestos en el presbiterio. Las reliquias de los santos se colocan en un sitio adecuado del presbiterio.
BENDICIÓN Y ASPERSIÓN DEL AGUA
Terminado el rito de entrada, el Celebrante bendice el agua para rociar al pueblo en señal de penitencia y en recuerdo del bautismo, y para purificar los muros y el altar de la nueva iglesia Los ministros llevan el agua al Celebrante, que está de pie en la sede. El Celebrante invita a todos a orar con estos u otras palabras parecidas.
Queridos hermanos, al dedicar a Dios nuestro Señor esta casa, supliquémosle que bendiga esta agua, creatura suya, con la cual seremos rociados, en señal de penitencia y en recuerdo del bautismo, y con la cual se purificarán los muros y el nuevo altar.
Que el mismo Señor nos ayude con su gracia,
para que, dóciles al Espíritu Santo que hemos recibido, permanezcamos fieles en su iglesia.
Todos oran, por unos instantes, en silencio. Luego, el Celebrante continúa.
Dios, Padre nuestro, fuente de luz y de vida, que tanto amas a los hombres.
que no solo los alimentas con solicitud paternal sino que los purificas del pecado con el rocío de la caridad y los guias constantemente hacia Cristo, su Cabeza; y así has querido, en tu designio misericordioso,
que los pecadores, al sumergirse en el baño bautismal, mueran con Cristo y resuciten inocentes, sean hechos miembros suyos
y coherederos del premio eterno; SANTIFICA CON TU BENDICIÓN ESTA AGUA, CREATURA TUYA, para que, rociada sobre nosotros
y sobre los muros de esta iglesia, sea señal del bautismo,
por el cual, lavados en Cristo, llegamos a ser templos de tu Espíritu; concedenos a nosotros
y a cuantos en esta iglesia celebran los divinos misterios llegar a la celestial Jerusalén.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.
El Celebrante, acompañado por el diácono o un ministro, rocia con ogun bendita al pueblo y los muros de la iglesia, pasando por la nave de la mismo; de regreso al presbiterio, rocio el altar
Después de lo aspersión, el Celebrante regresa a la sede y, terminado el canto, de pie, con las manos juntas dice:
Celebrante: Dios, Padre de misericordia, esté presente en esta casa de oración y, con la gracia del Espíritu Santo, purifique a quienes somos templo vivo para su gloria.
R/. Amén
Monición: En compañía del coro de los ángeles y santos, entonemos, llenos de alegría, el himno de alabanza invocando a Dios Uno y Trino.
Se recita o (canta) el Gloria..
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey Celestial, Dios Padre Todopoderoso, Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestras súplicas; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;
Porque sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración colecta
Oremos: Dios todo poderoso y eterno derrama tu gracia sobre este lugar de oración y socorre a cuantos en él invocan tu nombre; que la fuerza de tu palabra y la eficacia de tus sacramentos fortalezcan el corazón de tus fieles que aquí se congregan.
Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios. Por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Exodo. 32, 7-11.13-14
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "Anda, baja del monte, porque tu pueblo, el que sacaste de Egipto, se ha pervertido. No tardaron en desviarse del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se han postrado ante él y le han ofrecido sacrificios y le han dicho: Éste es tu Dios, Israel; es el que te saco de Egipto".
El Señor le dijo también a Moisés: "Veo que éste es un pueblo de cabeza dura. Deja que mi ira se encienda contra ellos hasta consumirlos. De ti, en cambio, haré un gran pueblo".
Moisés trató de aplacar al Señor, su Dios, diciéndole: "¿Por qué ha de encenderse tu ira, Señor, contra este pueblo que tú sacaste de Egipto con gran poder y vigorosa mano? Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: 'Multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo y les daré en posesión perpetua toda la tierra que les he prometido'". Y el Señor renunció al castigo con que había amenazado a su pueblo.
Palabra de Dios
R/. Te alabamos, Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. Me levantaré y volveré a mi padre.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purificame de mis pecados.
R/. Me levantaré y volveré a mi padre.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.
R/. Me levantaré y volveré a mi padre.
Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. Un corazón contrito te presento, y aun corazón contrito, tú nunca lo desprecias.
R/. Me levantaré y volveré a mi padre.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo. 1, 12-17
Querido hermano: Doy gracias a aquel que me ha fortalecido, a nuestro Señor Jesucristo, por haberme considerado digno de confianza al ponerme a su servicio, a mí, que antes fui blasfemo y perseguí a la Iglesia con violencia; pero Dios tuvo misericordia de mí, porque en mi incredulidad obré por ignorancia y la gracia de nuestro Señor se desbordó sobre mí al darme la fe y el amo que proviene de Cristo Jesús.
Puedes fiarte de lo que voy a decirte y aceptarlo sin reservas: que Cristo Jesús vino a este mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero Cristo Jesús me perdonó, para que fuera yo el primero en quien él manifestara toda su generosidad y sirviera yo de ejemplo a los que habrían de creer en él, para obtener la vida eterna.
Al rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios
R/. Te alabamos, Señor
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, Aleluya.
Dios reconcilió al mundo consigo por medio de Cristo, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación.
R/. Aleluya, Aleluya,
V/. El Señor este con ustedes
R/. Y con tu espiritu
Proclamación del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, según ✠San Lucas. 15,1-32
R/. Gloria a ti Señor
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: "Éste recibe a los pecadores y como con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:"¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: 'Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido'. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse.
¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: 'Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido'. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte".
También les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca'. Y él les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recibeme como a uno de tus trabajadores'.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo'.
Pero el padre les dijo a sus criados: '¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado'. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo, y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó que pasaba. Éste le contestó: "Tu hermano ha regresado, y tu padre mandó matar el vecero gordo, por haberlo recobrado sano y salvo'. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: '¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo".
El padre repuso: Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado' ".
Palabra del Señor
R/. Gloria a ti Señor Jesús
Homilía
Credo
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
fue Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucito de entre los muertos, subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Rito de consagración y unción.
Letanías de los santos
El celebrante invita al pueblo a orar
Oremos queridos hermanos a Dios Padre todopoderoso, quien de los corazones de los fieles ha hecho para si templos espirituales, y juntemos nuestras voces con la súplica fraterna de los santos.
Diácono: nos ponemos de rodillas
(Se entonan las letanias)
Finalizadas el diácono prosigue:
De pie
El celebrante de pie y con las manos extendidas dice:
Te pedimos, Señor, por intercesión de la santa Virgen María y de todos los santos, aceptes nuestras suplicas, para que este lugar, que va a ser dedicado a tu nombre, sea casa de salvación y de gracia, donde el pueblo cristiano, reunido en la unidad, te adore en espíritu y en verdad, y se construya en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.
ORACIÓN DE DEDICACIÓN
El celebrante prosigue:
Oh Dios, santificador y guia de tu Iglesia, celebramos tu nombre con alabanzas jubilosas, porque en este día tu pueblo quiere dedicarte, para siempre, con ritos solemnes, esta casa de oración, en la cual se honra con amor, se instruye con tu Palabra y se alimenta con tus sacramentos.
Este edificio hace vislumbrar el misterio de la Iglesia, a la que Cristo santifico con su Sangre, para presentarla ante sí como Esposa llena de gloria, como Virgen excelsa por la integridad de la fe, y Madre fecunda por el poder del Espíritu.
Es la Iglesia santa, la viña elegida de Dios, cuyos sarmientos llenan el mundo entero, cuyos renuevos, adheridos al tronco, son atraídos hacia lo alto, al Reino de los cielos.
Es la Iglesia feliz, la morada de Dios con los hombres, el templo santo, construido con piedras vivas, sobre el cimiento de los Apóstoles, con Cristo Jesús como suprema piedra angular.
Es la Iglesia excelsa, la ciudad colocada sobre la cima de la montaña, accesible a todos, y a todos patente, en la cual brilla perenne la antorcha del Cordero y resuena agradecido el cantico de los bienaventurados.
Te suplicamos, pues, padre santo, que te dignes impregnar con santificación celestial este templo y este altar para que sean siempre lugar santo y una mesa siempre lista para el sacrificio de cristo.
Que en este lugar el torrente de tu gracia lave las manchas de los hombres, para que tus hijos, Padre, muertos al pecado, renazcan a la vida nueva.
Que tus fieles, reunidos junto a este altar, celebren el memorial de la Pascua y se fortalezcan con la Palabra y el Cuerpo de Cristo.
Que resuene aquí la alabanza jubilosa que armoniza las voces de los ángeles y de los hombres, y que suba hasta Ti la plegaria por la salvación del mundo.
Que los pobres encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la verdadera libertad, y que todos los hombres sientan la dignidad de ser hijos tuyos, hasta que lleguen gozosos, a la Jerusalén celestial.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive v reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén
Unción del altar y de los muros de la iglesia
El celebrante se dirige al altar con los ministros, uno de los cuales lleva el recipiente con el santo crisma y procede a la unción del altar y de los muros de la Iglesia.
El Celebrante, de pie ante el altar, dice en voz alta:
El Señor santifique con su poder este altar y esta casa que vamos a ungir, para que expresen con una señal visible el misterio de Cristo y de la Iglesia.
Después el celebrante unge el altar. Terminada la unción del altar, entrega los recipientes con crisma a dos sacerdotes para ungir las cruces que están en los muros de la Iglesia. Luego, el celebrante regresa a la sede y se sienta.
Inciensacion del altar y de la iglesia.
Después del rito de la unción, se coloca sobre el altar un brasero para quemar incienso. El Celebrante echu incienso diciendo:
Suba, Señor, nuestra oración,
como incienso en tu presencia
y, así como esta casa se llena de suave olor, que en tu Iglesia se aspire el aroma de Cristo.
El Celebrante echa incienso en el incensario e inciensa el altar. Luego vuelve a la sede, es incensado y se sienta. Los ministros, pasando por la nave de la iglesia, inciensan al pueblo y los muros.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Después de inciensar el diácono se dirige al altar y prepara las ofrendas mientras se entona un canto adecuado para la ocasión.
El celebrante prosigue:
Oren hermanos para que este sacrificio sea agradable a Dios padre todo poderoso
R/.el señor reciba de tus manos este sacrificio para la alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa iglesia
El celebrante:
Recibe compasivo, Señor, las ofrendas de tus siervos, y concédeles que, configurados más perfectamente con tu Hijo, crezcan incesantemente en su testimonio por la participación en el memorial de su redención que nos alcanzó, también a nosotros, el Espíritu Santo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/.Amén.
El celebrante:
Que el señor este con ustedes
R/. Y con tu espíritu
Levantemos el corazón
R/. Lo tenemos levantado hacia el señor
Demos gracias al señor nuestro Dios
R/. Es justo y necesario
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo.
Porque has hecho del universo eterno
el templo de tu gloria
para que tu nombre resplandezca en todas partes
y quieres también que te consagremos lugares aptos
para celebrar los santos misterios.
Hoy, exultantes de gozo,
dedicamos a tu servicio esta casa de oración,
construida con el trabajo de los hombres.
En ella se manifiesta el misterio del verdadero templo
y se vislumbra la imagen de la Jerusalén del cielo,
porque te consagraste como templo sagrado,
en el que habitara la divinidad,
el Cuerpo de tu Hijo
nacido de la Virgen Inmaculada.
En ella se manifiesta el misterio del verdadero templo
y se vislumbra la imagen de la Jerusalén del cielo,
porque te consagraste como templo sagrado,
en el que habitara la divinidad,
el Cuerpo de tu Hijo
nacido de la Virgen Inmaculada.
También constituiste tu Iglesia como ciudad santa
edificada sobre el cimiento de los apóstoles,
cuya piedra angular es Jesucristo,
y continúas edificándola con piedras elegidas,
vivificadas por el Espíritu,
unidas por el amor,
donde tú serás siempre todo para todos
y brillará eternamente la luz de Cristo.
Por él, Señor,
junto con todos los ángeles y santos,
te alabamos llenos de alegría, diciendo:
Santo
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Culminado el canto el obispo se retira el solideo y prosigue:
Santo eres en verdad, Padre,
y con razón te alaban todas tus criaturas,
ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,
con la fuerza del Espíritu Santo,
das vida y santificas todo,
y congregas a tu pueblo sin cesar,
para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha
desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Por eso, Padre, te suplicamos
que santifiques por el mismo Espíritu
estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan
en el Cuerpo y ✠ la Sangre de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro, el cual nos mandó celebrar estos misterios.
Por que el mismo, en la noche en que iba a ser entregado, tomo PAN, dándote gracias, lo bendijo, lo partio y lo paso a sus discípulos.
Del mismo modo acabada la cena tomó el cáliz, dándote gracias nuevamente lo bendijo, y lo paso a sus discípulos.
Este es el sacramento de nuestra fé
R/.anunciamos tu muerte señor, proclamamos tu resurrección ven señor, ven señor jesús
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.
C1:Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, SAN MIGUEL ARCÁNGEL y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.
C2: te pedimos padre que está víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu servidor el papa Benedicto VII a monseñor César Yaziel V obispo diocesano de nuestra diócesis, al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos y a todo el pueblo redimido por ti.
Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en este día lleno de júbilo y alegría por la dedicación de esta iglesia.
Reúne en torno a ti padre misericordioso a todos tus hijos dispersos por el mundo, a nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por cristo señor nuestro por quien concedes al mundo todos los bienes.
Cp:
POR CRISTO CON EL Y EN EL A TI DIOS PADRE TODO PODEROSO EN LA UNIDAD DEL ESPÍRITU SANTO, TODO HONOR Y TODA GLORIA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.
R/.amén
Rito de comunión
El celebrante prosigue:
Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza nos atrevemos a decir:
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, vénganos, venga tu Reino, y hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo daños hoy nuestro PAN de cada día, y persona, nuestras ofensas, como nosotros, perdonamos a los, que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y libranos de todo mal.
El celebrante prosigue:
Libranos de todos los males señor, y concedenos la paz en nuestros días, para que ayudados por tu misericordia vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro señor Jesucristo.
R/.tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre señor.
El celebrante prosigue:
Señor Jesucristo que dijiste a tus apóstoles “mi paz les dejo, mi paz les doy, no tengas en cuenta nuestros pecados si no la fe de tu iglesia” conforme a tu palabra concédele la paz y la unidad.
Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/.amén
La paz del señor este siempre con ustedes
R/.y con tu espíritu
El diácono prosigue:
Como hijos de cristo, que nos redimió con su cruz, dense un fraternal saludo de reconciliación.
Cordero de Dios
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Ten piedad de nosotros, de nosotros ten piedad
Ten piedad de nosotros, de nosotros ten piedad
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Ten piedad de nosotros, de nosotros ten piedad
Ten piedad de nosotros, de nosotros ten piedad
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Danos, danos, danos la paz
Danos, danos, danos la paz.
El celebrante prosigue:
Hermanos este es cristo, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados al banquete del señor.
R/.señor yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Me enamoré de Jesús
Me enamore de Jesús y de su vida perfecta
Me enamore de Jesús y de su eterna palabra
Me enamore de Jesús cuando a los hombres hablaba
Me enamore de Jesús cuando a los hombres curaba
Me enamoré de sus manos de su voz de su mirada
De las veces que a mi vida él hablaba
De las veces que su amor me demostraba
Me enamoré de sus manos de su voz de su mirada
De las veces que a mi vida él hablaba
De las veces que su amor me demostraba
Me enamore de Jesús cuando a la virgen miraba
Me enamore de Jesús como el pan verdadero
Me enamore de Jesús como el que está siempre vivo
Me enamore de Jesús como el que al fin volverá
Me enamoré de sus manos de su voz de su mirada
De las veces que a mi vida él hablaba
De las veces que su amor me demostraba
Me enamoré de sus manos de su voz de su mirada
De las veces que a mi vida él hablaba
De las veces que su amor me demostraba.
Concluido el canto el celebrante prosigue:
OREMOS
Acompaña con tu bendición, Señor, a los ungidos por el Espíritu Santo y alimentados con el sacramento de tu Hijo, para que, superadas todas las dificultades, alegren a tu Iglesia con la santidad de su vida, y, por sus obras y por la fuerza de su caridad, la hagan crecer en todo el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
Después el obispo puede dar algunas palabras, o algunos avisos.
Rito de conclusión
Bendición final
Que el señor este con ustedes
R/.y con tu espíritu
A cada invocación se contesta “amén”
El Dios, Señor del cielo y de la tierra, que ha querido congregarlos hoy para la dedicación de esta iglesia los enriquezca con sus bendiciones.
R/.Amén.
El, que quiso reunir en Cristo a todos los hijos dispersos, haga de ustedes templos suyos y morada del Espiritu Santo.
R/. Amén.
Para que así, purificados de toda mancha, gocen de Dios, que viene a ustedes
y en ustedes hace morada, y alcancen un día, con todos los santos, la heredad del reino eterno.
R/. Amén.
El Celebrante toma el báculo y prosigue
Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.
R/. Amén.
Diacono: Podemos ir en paz, nuestra solemne eucaristía ha concluido.
R/.Demos gracias Dios.
¿Quien como Dios?
I
Sobre un pueblo bendecido
Por la mano de Dios
Desciende el que es Arcángel
Guerrero y protector,
Lleva en el viento el mensaje de amar por amor, quien camine tras sus huellas no temerá al frío del mal.
-¿quien como Dios?
¡Nadie como el!
¿Quien como el señor?
Grita San MIGUEL
Alza tu espada
ardiente de amor
Proteje a este pueblo oh...
Con tu bendición (2)
II
Guardián de la iglesia,
De la familia que en jesucristo se une
No permitas que me aparte de la verdad
Que tu escudo defiende
En este templo se arrodilla
La gente ante tu altar
Para que hagas llegar
Nuestra oración al padre Dios
-¿quien como Dios?
¡Nadie como el!
¿Quien como el señor?
Grita San MIGUEL
Alza tu espada
ardiente de amor
Proteje a este pueblo oh...
Con tu bendición (2)
