TOMA DE POSESIÓN DEL V OBISPO DEL CARMEN
MONS. CESAR YAZIEL JIIMENEZ
Preside
Su Eminencia Reverendisima
MONS. LUIS ROMAN GALVAN
SANTA IGLESIA CATEDRAL DE NUESTRA SEÑORA DEL MONTE CARMELO
XV / IX / MMXXV
RITOS INICIALES
El Nuncio Apostólico junto con el nuevo Obispo se reúnen en la entrada de la iglesia con vestimenta coral y los dos besan la cruz.
El Obispo, pasando por la nave principal rocía con agua bendita al pueblo, terminando entra a la capilla del santísimo y lo adora por un momento.
Terminando la adoración los Obispos y los demás concelebrantes se dirigen a la sacristía y se revisten.
La celebración inicia con el Nuncio Apostólico
Una vez reunido el pueblo, el Nuncio se dirige al altar con los ministros durante el canto de entrada.
CANTO DE ENTRADA
(Un Solo Señor)
UN SOLO SEÑOR, UNA SOLA FE
UN SOLO BAUTISMO
UN SOLO DIOS Y PADRE
Llamados a guardar
la unidad del Espíritu
por el vínculo de la paz,
cantamos y proclamamos.
Llamados a formar
un solo cuerpo
en un mismo Espíritu
cantamos y proclamamos. 1er
Llamados a compartir
una misma esperanza
en Cristo,
cantamos y proclamamos.
Cuando llega al altar, se inclina profundamente con los ministros, besa el altar en señal de veneración e inciensa la cruz y el altar. A continuación, se dirige con los ministros a las sillas.
Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
℟. Amén.
La paz esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.
LECTURA DE LAS LETRAS APOSTÓLICAS
Uno de los diáconos muestra las letras apostólicas al colegio de consultores y al canciller de la curia (quien levanta un acta), o al clero y a los fieles en las diócesis de nueva creación. Al enseñárselos a ellos, es que el obispo toma posesión.
Después el Vicario General o uno de los presentes dan lectura a la bula de nombramiento desde el ambón y todos escuchan sentados
BENEDICTUS EPISCOPUS
SERVUS SERVORUM DEI
al venerable hermano César Yaziel,
salud y Bendición Apostólica.
Siguiendo el ejemplo del Divino Maestro, que eligió a hombres para que fueran sus apóstoles y mensajeros, nosotros continuamos la misión de pastorear y anunciar el Evangelio, una tarea que nos ha sido confiada por el Señor mismo. En este sentido, nuestra responsabilidad es grande, ya que debemos seguir los pasos de Cristo y llevar su mensaje de amor y salvación a todos los rincones del mundo.
En nuestra calidad de sucesores de los apóstoles, somos signo de unidad y universalidad en la Iglesia, y como tales, tenemos el deber de cuidar y pastorear a todos los fieles que nos han sido encomendados.
Con especial atención a la comunidad de habla hispana, que es objeto de nuestro cuidado pastoral, hemos decidido nombrarte y constituirte como obispo diocesano de la Diócesis de Nuestra Señora del Carmen, una designación que hacemos con gran satisfacción y esperanza en tu capacidad para llevar adelante esta importante misión.
Te conferimos todos los deberes, derechos y privilegios inherentes a este cargo, y te exhortamos a que cultives las virtudes que te han llevado a este ministerio, para que seas un reflejo de la santidad de Cristo y un instrumento de su amor y misericordia para todos aquellos que recurran a ti. Que tu ministerio sea fructífero y que puedas llevar la luz del Evangelio a todos los que te rodean, para que puedan sentir la presencia de Cristo en ti y en la Iglesia que te ha sido encomendada.
Nos despedimos invocando abundantes bendiciones, por intercesión de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Carmen, fiel sierva del Padre.
Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die XXIX mensis VIII, Anno Sancto Iubilaei MMXXV – Peregrini Spei, primo Pontificatus nostri.
Benedictus Pp. VIII
Pontifex Maximus
† Robertus Card. Delgado
Archiepiscopus Pergamenensis
Todos aclaman:
Te damos gracias, Señor.
El Nuncio Apostólico dirige unas palabras hacia el Arzobispo.
El Nuncio entrega el Báculo pastoral al Obispo y lo invita a sentarse en la Catedra.
SALUDO AL NUEVO OBISPO
Después de que se sentó en la cátedra, la primera dignidad del cabildo o el rector de la iglesia dirigen unas palabras de saludo al nuevo obispo.
Al terminar las palabras de saludo, una parte del clero y de los fieles, se acercan a la cátedra para manifestarle obediencia y reverencia al nuevo obispo.
Luego, omitido el acto penitencial y, si se cree oportuno el Señor ten piedad, el nuevo obispo, sin mitra y de pie, desde la cátedra invoca el Gloria.
GLORIA
(Francisco Palazón)
GLORIA A DIOS EN EL CIELO
Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES
QUE AMA EL SEÑOR.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias.
Señor, Dios, rey celestial,
Dios Padre todopoderoso,
Señor hijo único Jesucristo,
Señor Dios, cordero de Dios,
Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres santo,
sólo tú Señor,
sólo tú altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
AMÉN.
ORACIÓN COLECTA
Terminado el himno, el Obispo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración colecta:
Dios nuestro, que en la transfiguración gloriosa de tu Hijo unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los profetas y prefiguraste admirablemente la perfecta adopción como hijos tuyos, concédenos que, escuchando la voz de tu Hijo amado, merezcamos ser coherederos suyos. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
El pueblo aclama:
Amén
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Lector: De la carta a los hebreos
Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.
Lector: Palabra de Dios
℟.: Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSARIAL
℟. Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; Señor, tú que eres justo, ponme a salvo. Escucha mi oración. R. Ven a rescatarme sin retardo, sé tú mi fortaleza y mi refugio. Pues eres mi refugio y fortaleza, por tu nombre, Señor, guía mis pasos. R/.
Sácame de la red que me han tendido, pues eres tú mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tu lealtad me librará, Dios mío. R/.
Pero yo en ti confío; “tú eres mi Dios”, Señor, siempre te digo; mi suerte está en tus manos, líbrame del poder de mi enemigo que viene tras mis pasos. R/.
Qué grande es la bondad que has reservado, Señor, para tus fieles. Con quien se acoge a ti, Señor, y a la vista de todos, ¡qué bueno eres! R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
NADIE VIENE A MI SI MI PADRE NO LO LLAMA.
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
Mientras tanto, el obispo, el incienso, lo coloca en el incensario. El sacerdote, que proclamará el Evangelio, inclinándose profundamente ante el sacerdote, pide en voz baja la bendición:
℣.: Padre, dame tu bendición.
El obispo dice en voz baja:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su Evangelio; en el nombre del Padre, y del Hijo ✠ y del Espíritu Santo.
El sacerdote hace la señal de la cruz y responde:
EVANGELIO
(Jn 19, 25-27)
Después el sacerdote va al ambón, y dice:
℣.: El Señor esté con ustedes.
℟.: Y con tu espíritu
El diácono (o el sacerdote), dice:
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
℟.: Gloria a ti, Señor.
Luego el diácono o el sacerdote, si procede, inciensa el libro y proclama el Evangelio
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Cuando termina el Evangelio, el diácono aclama:
Palabra del Señor.
El pueblo responde:
Gloria a Ti, Señor Jesús.
Luego lleva el libro al Obispo, que lo besa en silencio y bendice al pueblo con el canto del Aleluya.
HOMILÍA
Luego se pronuncia la homilía, que es responsabilidad del celebrante.LITURGIA EUCARISTÍCA
Terminado lo anterior, comienza el canto para el ofertorio. Mientras tanto, los ministros colocan sobre el altar el corporal, el purificador, el cáliz, la palia y el misal.
PRESENTACIÓN DE LOS DONES
(¿Quién nos separará?)
¿Quién nos separará de su amor?
La tribulación, quizás la espada
Ni muerte o vida nos separará
Del amor de Cristo, Señor
¿Quién nos separará de su bondad?
La persecución, quizás el dolor
Ningún poder nos separará
Del amor de Cristo, Señor
¿Quién nos separará de su alegría?
¿Quién podrá apartarnos de su perdón?
Nadie en el mundo nos separará
De la vida en Cristo, Señor
El sacerdote, de pie ante el altar, recibe la patena con el pan en las manos y, levantándola un poco por encima del altar, dice la oración en silencio. Luego coloca la patena con el pan sobre el corporal.
El diácono o sacerdote vierte vino y un poco de agua en el cáliz, orando en silencio.
Luego, el sacerdote recibe el cáliz en sus manos y, levantándolo un poco por encima del altar, dice la oración en silencio: luego, coloca el cáliz sobre el corporal.
Luego el sacerdote, profundamente inclinado, reza en silencio.
Y, si procede, inciensar las ofrendas, la cruz y el altar. Después, el diácono u otro ministro inciensa al sacerdote y al pueblo.
Luego, el sacerdote, de pie junto al altar, se lava las manos y dice la oración en silencio.
El sacerdote, de pie en el centro del altar, dice:
Oren hermanos por este sacrificio mío y de ustedes
El pueblo se levanta y responde:
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios y Padre providente, confirma los dones que por tu gracia me has concedido y, por estas ofrendas, une al pueblo y al sacerdote en un solo corazón, para que no le falte al pastor la obediencia de su rebaño ni a los fieles la generosa solicitud de su pastor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El pueblo aclama:
℟. Amén.
PREFACIO
El Misterio de la Transfiguración
El Señor este con ustedes
℟. Y con tu espíritu
Levantemos el corazón
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor
Demos gracias al Señor nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque Él mostró su gloria ante los testigos que había elegido, y vistió su cuerpo, semejante al de todos los hombres, de un extraordinario esplendor, para apartar del corazón de sus discípulos el escándalo de la cruz, y manifestar que se cumpliría en la totalidad del cuerpo de la Iglesia lo que brilló admirablemente en él mismo, su cabeza.
Por eso, unidos a los ángeles en el cielo, cantamos en la tierra un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:
SANTO
(Misa Melódica)
SANTO, SANTO, SANTO,
ES EL SEÑOR, DIOS DEL UNIVERSO.
LLENOS ESTÁN EL CIELO, Y LA TIERRA DE SU GLORIA.
HOSANNA, HOSANNA, HOSANNA EN EL CIELO
HOSANNA, HOSANNA, HOSANNA EN EL CIELO.
BENDITO ES EL QUE VIENE, EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.
CANON ROMANO
El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CP
Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
Junta las manos y dice:
que aceptes
Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:
y bendigas ✠ estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,
Con las manos extendidas, prosigue:
ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., conmigo, indigno siervo tuyo, y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
Conmemoración de los vivos.
C1
Acuérdate, Señor, de tus hijos,
Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.
Después, con las manos extendidas prosigue:
y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
Conmemoración de los santos.
C2
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Con las manos extendidas, prosigue:
CP
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.
Junta las manos.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:
CC
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Junta las manos.
Él cual, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan en sus santas y venerables manos,
Eleva los ojos.
y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora, haciendo genuflexión.
Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión.
Luego dice una de las siguientes fórmulas:
CP
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
℟. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CC
Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
Inclinado, con las manos juntas, prosigue:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar,
Se endereza y se signa, diciendo:
seamos colmados de gracia y bendición.
Junta las manos.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Conmemoración de los difuntos.
Con las manos extendidas dice:
C3
Acuérdate también, Señor, de tus hijos, el Papa Francisco, el Papa Benedicto, Mons. Mario, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.
Después, con las manos extendidas, prosigue:
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
Junta las manos.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:
C4
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,
Con las manos extendidas prosigue:
que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires, Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.
Junta las manos:
Por Cristo, Señor nuestro.
Y continúa:
CP
Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:
CP o CC
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
El pueblo aclama:
℟. Amén.
RITO DE LA COMUNIÓN
El celebrante:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, y siguiendo su Divina Enseñanza, nos atrevemos a decir:
Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Junta las manos.
El pueblo concluye la oración, aclamando:
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
Junta las manos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
El pueblo responde:
℟. Amén.
El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
El pueblo responde:
℟. Y con tu espíritu.
Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Dense fraternalmente la paz.
Y todos, según las costumbres del lugar, se intercambian un signo de paz, de comunión y de caridad. El celebrante da la paz al diácono o al ministro.
CORDERO DE DIOS
(Misa Melódica)
CORDERO DE DIOS QUE QUITAS, EL PECADO DEL MUNDO.
TEN PIEDAD DE NOSOTROS, TEN PIEDAD DE NOSOTROS
CORDERO DE DIOS QUE QUITAS, EL PECADO DEL MUNDO.
TEN PIEDAD DE NOSOTROS, TEN PIEDAD DE NOSOTROS
CORDERO DE DIOS QUE QUITAS, EL PECADO DEL MUNDO.
DANOS LA OAZ, DANOS LA PAZ, DANOS, DANOS, DANOS LA PAZ.
El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
CANTO DE COMUNIÓN
(Venid, Gustad)
GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR,
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL;
GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR,
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL.
La Palabra del Señor es sincera
y todas sus acciones son leales;
Él ama la justicia y el derecho
y de su amor está llena la tierra.
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones;
cerca está de aquellos que lo invocan
y lo invocan de todo corazón.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, que los alimentos celestiales recibidos nos transformen en imagen de tu Hijo, cuyo esplendor quisiste manifestar en su gloriosa transfiguración. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
RITO DE CONCLUSION
El celebrante recibe la mitra y, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.
Entonces el celebrante, habiendo recibido el báculo, si lo usa, dice:
La bendición de Dios todopoderoso,
Y, haciendo tres veces la señal de la cruz sobre el pueblo, añade:
Padre ✠ Hijo ✠ y Espíritu ✠ Santo, descienda sobre ustedes.
Todos responden:
℟. Amén.


